Las flores convierten el huerto en un lugar más hermoso, pero también ayudan a sostener la biodiversidad urbana. Cada flor abierta es una fuente de alimento para polinizadores cuya presencia resulta esencial. Incorporarlas al huerto es una forma sencilla de colaborar con ellos mientras disfrutamos de un espacio más colorido, saludable y equilibrado.
1. Caléndula: la todoterreno
Si hubiera que elegir una sola flor para acompañar a las hortalizas, probablemente sería la caléndula. Sus flores amarillas y anaranjadas iluminan cualquier bancal durante meses y atraen insectos beneficiosos como mariquitas y otros escarabajos. Además, tradicionalmente se considera una buena compañera de cultivo para los tomates. Es fácil de cultivar, tolera distintas condiciones y suele reaparecer por sí sola cada temporada.

2. Tagete: de tamaño pequeño pero eficaz
Los tagetes son una de las flores más utilizadas en huertos ecológicos. Su porte compacto permite integrarlos fácilmente entre las hortalizas y sus raíces ayudan a reducir la presencia de nematodos en el suelo. Además, sus flores resultan poco atractivas para algunas plagas habituales del huerto, como el pulgón o la mosca blanca. Con sus tonos amarillos y anaranjados, aportan un toque cálido que combina especialmente bien con tomates, pimientos y berenjenas.

3. Cosmos: ligereza en movimiento
Las flores del cosmos parecen flotar sobre el huerto. Su crecimiento ligero y su prolongada floración atraen numerosos polinizadores y añaden una sensación de movimiento muy apreciada en los jardines naturales. Una vez establecido, suele autosembrarse con facilidad y soporta bien periodos de sequía.

4. Zinnias: una explosión de color
Pocas flores ofrecen una paleta tan amplia como las zinnias. Existen variedades bajas y altas, en tonos que van desde los blancos y amarillos hasta los rosas intensos, rojos y púrpuras. Además de atraer mariposas y sírfidos, convierten cualquier huerto en un espacio ornamental de primer nivel.

5. Borraja: la favorita de las abejas
Sus flores azul violáceo son un auténtico imán para las abejas. La borraja aporta verticalidad al diseño del huerto y, además, es una planta comestible muy apreciada en la cocina tradicional. Cuando encuentra un lugar adecuado suele perpetuarse por sí solo año tras año.

¿Cómo colocarlas?
Aprovechamos de sugerirte una posible distribución: entre cultivos, planta la caléndula y el tagete, mientras que al final de los bancales, quedan mejor el cosmos, zinnia y la borraja.

