Su nombre no es una hipérbole; es una descripción biológica exacta de su voluntad de existir. Su estructura en roseta no es solo una cuestión estética, sino una obra de ingeniería diseñada para sobrevivir donde otras especies perecen. Las siemprevivas y sus parientes crasas mantienen su turgencia y su color con una dignidad envidiable. Pepe Plana nos cuenta cuáles son sus cuidados básicos.
Por Pepe Plana. FOTOS: Covadonga Gala y Depositphotos
PLANTACIÓN
La primavera es la estación ideal para realizar los trasplantes o crear nuevas composiciones. Debes elegir recipientes que no sean excesivamente profundos, ya que las raíces de las crasas suelen ser superficiales y agradecen sentir el fondo cerca. Es vital dejar un margen de crecimiento entre ejemplares para que circule el aire y las rosetas puedan expandirse sin asfixiarse.



EMPLAZAMIENTO
Como regla general, buscan sol a pleno pulmón para mantener sus colores vivos y su forma compacta. En la zona centro de España, las Siemprevivas agradecen estar al aire libre todo el año para sentir el ciclo del frío invernal. Si las cultivas en interior, el alféizar de una ventana orientada al sur es el único lugar donde se sentirán verdaderamente cómodas.
TERRENO
Olvida el sustrato universal convencional; las crasas necesitan un suelo que respire. Lo ideal es una mezcla de un 50% de turba y un 50% de material mineral como arena de sílice, piedra pómez o grava volcánica. Este drenaje extremo asegura que el agua pase de largo rápidamente y no se quede retenida castigando el sistema radicular de la planta.


RIEGO
Aquí impera la ley de «menos es más»: es preferible pecar por carta de menos que por carta de más. Durante el periodo de crecimiento (primavera y verano), riega solo cuando el sustrato esté completamente seco hasta el fondo. En invierno, si están al exterior, la humedad ambiental suele ser suficiente y puedes suspender los riegos manuales por completo.
MULTIPLICACIÓN
Es, con diferencia, la tarea más gratificante debido a la asombrosa capacidad regenerativa de estas especies. Puedes separar los hijuelos que brotan lateralmente de la madre o incluso probar con un esqueje de hoja individual colocado sobre arena. Solo necesitas paciencia para dejar que la herida del corte cicatrice antes de ponerla en contacto con la humedad del suelo.

Si quieres saber todo sobre las siemprevivas, no te pierdas el artículo de Pepe Plana, en el que habla de las características, curiosidades y cuidados básicos de esta planta crasa, en el número 323 de revista MI JARDÍN. Para conseguirlo, suscribirte o adquirir un número antiguo, llámanos al 916326251 o escríbenos a suscripciones@revistamijardin.es
