Escultóricas, sorprendentes y capaces de vivir con menos atenciones que muchas plantas de interior, las suculentas se han ganado un sitio privilegiado en nuestras casas. Pero cuidado: que almacenen agua no significa que podamos olvidarnos de ellas. Aquí tienes una guía para sus cuidados.
Fotos: Depositphotos
¿CACTUS, CRASAS O SUCULENTAS?
Suculenta es un término amplio para las plantas que han desarrollado tejidos capaces de almacenar agua. Los cactus pertenecen a ese gran grupo, pero constituyen una familia botánica concreta, Cactaceae. Las crasuláceas forman otra familia de suculentas, Crassulaceae, en la que encontramos plantas tan conocidas como crassula, echeveria, kalanchoe o sempervivum. Así que todos los cactus son suculentas, pero no todas las suculentas son cactus.

PRIMERO, BUSCA LA LUZ
Antes de comprar un cactus porque queda perfecto en una estantería, mira hacia la ventana. La luz debe decidir dónde colocamos la planta, y no al revés. La mayoría de cactus agradece emplazamientos muy luminosos y muchas especies necesitan sol directo. Entre las demás suculentas encontramos algo más de margen, pero también requieren abundante luminosidad para conservar un crecimiento compacto y sus formas características.
Una planta que empieza a alargarse de manera poco natural, pierde su aspecto compacto o se inclina
insistentemente hacia la ventana puede estar pidiendo más luz. Cámbiala de ubicación de forma progresiva.
También conviene girar periódicamente las macetas para conseguir un desarrollo más equilibrado. ¿Y ese rincón precioso pero oscuro del salón? Mejor reservarlo para otra planta. Los cactus y las crasas pueden parecer perfectos allí durante unas semanas, pero una cosa es sobrevivir y otra crecer en buenas condiciones.

EL RIEGO REQUIERE OBSERVACIÓN
Aquí está la tarea que más dudas provoca. ¿Cada cuánto se riega un cactus? La respuesta más segura comienza metiendo un dedo en el sustrato. Antes de volver a regar, comprueba que se ha secado. Estas plantas están preparadas para guardar agua y el exceso de humedad alrededor de las raíces favorece uno de sus problemas más serios: la pudrición. Cuando toque, riega bien, humedeciendo el cepellón,
y deja salir completamente el agua sobrante por los agujeros de drenaje. Después espera a que el sustrato vuelva a secarse antes de repetir.
La estación también manda. Con temperaturas altas y crecimiento activo necesitarán más atención; durante los periodos fríos y de menor actividad, menos riego.

UNA MACETA QUE DEJE ESCAPAR EL AGUA
Podemos enamorarnos del color, del acabado o de la forma de un recipiente, pero para la planta hay una característica mucho más importante: que permit evacuar el exceso de agua. Los recipientes con agujero de drenaje facilitan enormemente el cultivo, especialmente cuando estamos empezando. Si utilizas un cubremacetas decorativo, saca la maceta interior para regar, deja que escurra y vuelve a colocarla después.
El tamaño también cuenta. Una pequeña crasa no necesita instalarse inmediatamente en un
recipiente enorme. En cuanto al sustrato, busca una mezcla específica para cactus y suculentas, ligera y con buen drenaje. Perlita, arena gruesa u otros componentes minerales ayudan a crear una estructura aireada por la que el agua pueda circular sin permanecer durante demasiado tiempo junto a las raíces.

EMPIEZA CON 3, NO CON 30 A LA VEZ
Antes de llenar una estantería, prueba con tres ejemplares distintos y observa cómo responden en casa.
- Crassula ovata: aporta volumen y, con el tiempo, adquiere aspecto de pequeño árbol.
- Haworthia: ofrece un formato compacto, perfecto para espacios reducidos.
- Echeveria: con su característica roseta, introduce una forma completamente diferente.
Cuando conozcas cómo se comportan, amplía la colección. Puedes añadir un aloe, algún cactus globoso o columnar y especies colgantes. Poco a poco, la colección empezará a parecer un pequeño paisaje.



LOS 5 ERRORES MÁS FRECUENTES DEL PRINCIPIANTE
- Elegir primero el lugar y después la planta. Comprueba cuánta luz tienes antes de comprar.
- Regar por rutina. Toca el sustrato y deja que se seque entre riegos.
- Dejar agua en el cubremacetas. Tras el riego, elimina siempre el sobrante.
- Trasplantar una mini a una maceta enorme. Aumenta el tamaño del recipiente progresivamente.
- Pensar que «resistente» significa indestructible. Una suculenta soporta la sequía mejor que el exceso continuado de agua.

Si quieres saber más acerca de los cuidados que requieren tus crasas y cactus, no te pierdas el reportaje completo en el número 324 de revista MI JARDÍN. Para conseguirlo, suscribirte o pedirnos un número antiguo que te falte, llámanos al 916326251 o escríbenos a suscripciones@revistamijardin.es
