Para regar de forma eficiente, es indispensable seleccionar el método idóneo para cada zona específica del jardín o la terraza. No es necesario limitarse a un único sistema, ya que un espacio exterior ecosostenible suele combinar diferentes formas de regar para ajustarse a nuestras necesidades y a las de nuestras plantas.
RIEGO MANUAL: tradición y control
Es el sistema tradicional por excelencia mediante el uso directo de regaderas, mangueras flexibles o pulverizadores manuales, sin requerir costosas instalaciones técnicas previas. Es ideal para espacios de dimensiones reducidas, balcones o como un soporte puntual para plantas específicas.
Permite recorrer el jardín regando de forma individualizada, lo que te obliga a observar de cerca cada planta y te ayuda a detectar ataques de plagas, carencias nutricionales o enfermedades fúngicas desde el principio, lo que nos hace actuar de inmediato. Además, favorece la aplicación de la dosis de agua que requiere una planta cuando se nota seca, sin alterar el resto del jardín.
LA MANGUERA: la protagonista del jardín
Para evitar los típicos inconvenientes de las mangueras tradicionales (que se retuercen, estrangulan el paso del agua y se cuartean con el sol), existen opciones avanzadas como la manguera Liano Xtreme, de Gardena. Fabricada con un tubo interior ultraflexible recubierto por un tejido textil trenzado de gran resistencia, es hasta un 50% más ligera que los modelos convencionales de plástico.
Por su parte, el portamangueras enterrado M, de Gardena, permitirá ver la terraza y jardín despejados. Se trata de una caja que se instala bajo tierra, albergando una manguera de 20 metros. Solo queda a la vista su tapa superior enrasada con el suelo. Al tirar de ella, sale con suavidad, y al finalizar, gracias a su freno centrífugo con tecnología RollControl, la manguera se retrae y se esconde sola.


RIEGO POR GOTEO: la máxima eficiencia
En lugar de lanzar agua al aire o inundar la superficie, este sistema distribuye el agua de manera lenta, constante y controlada (gota a gota) directamente sobre la zona radicular de las plantas. Es el método perfecto para setos, grupos de arbustos, parterres de flores, huertos urbanos, jardineras y macetas en terrazas. Ahorra agua, porque reduce el consumo hídrico hasta en un 60% o 70% en comparación con el riego tradicional con manguera abierta. Al aplicarse de forma localizada a baja velocidad, el agua se infiltra por completo en la tierra antes de acumularse en la superficie. Además, como el agua se deposita directamente sobre el sustrato, las hojas, tallos y flores permanecen completamente secos, lo que previene el desarrollo y propagación de esporas de hongos destructivos como el mildiu, el oídio o la roya, que requieren de una película de agua sobre la hoja para germinar.


RIEGO POR ASPERSIÓN Y DIFUSIÓN: ideal para grandes superficies
Aspersión: Utiliza cabezales giratorios que lanzan chorros de agua a presión realizando un movimiento circular u oscilante. Es ideal para superficies rectangulares o cuadradas amplias. Dispositivos como el aspersor oscilante AquaZoom, de Gardena, permiten delimitar con precisión milimétrica el alcance y ancho del riego, adaptándose a contornos curvos o asimétricos del jardín para evitar regar zonas pavimentadas cercanas, paredes o el terreno del vecino.
Difusión: Son dispositivos fijos de menor alcance (entre 2 y 4 metros) que rocían el agua en forma de abanico continuo simulando una lluvia fina. Son perfectos para zonas estrechas o macizos densos de flores en el jardín.



